lo-que-escondian-sus-ojos

Crítica “Lo que escondían sus ojos” 1×01: el reto de los protagonistas odiosos

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Quizás existan otras formas de atrapar la atención del espectador, de conseguir que se mantenga pegado a la pantalla sin distraerse ni un segundo, sin palpar a su alrededor en busca del mando a distancia… quizás existan otras –digo- pero, desde luego, la más generalizada en el oficio de guionista consiste en conseguir que el espectador empatice con nuestros protagonistas. Para ello,  solemos dotar a nuestros personajes de ciertas características que permitan a la audiencia identificarse con ellos y vivir su aventura como si fuera propia. La mayor parte de las personas tenemos un buen concepto de nosotros mismos por lo que la identificación resulta más sencilla en tanto en cuanto el protagonista se rige por valores morales ampliamente aceptados. ¿Significa esto que todos nuestros personajes han de ser buenos? Por supuesto que no. Significa que tenemos que comprender sus debilidades y, de esta forma, compartir sus decisiones. Por citar el ejemplo más extremo que se me ocurre: “Dexter”. El autor consigue que los espectadores nos identifiquemos con un  asesino en serie con un truco tan ingenioso como sencillo: el padre de Dexter, asumiendo que los impulsos homicidas de su hijo son irrefrenables, decide enseñarle a saciarlos con personajes aún más despreciables que él. Simplemente brillante.

En el caso que nos ocupa, el reto no era tan difícil pero tenía su aquel, pues los personajes que nos legó la vida real eran dos poderosos miembros de la alta sociedad franquista: una marquesa y un ministro falangista admirador de Hitler. ¿Cómo conseguir que el espectador viva como propio el romance entre estos dos individuos? o dicho de otra forma, mientras España se muere literalmente de hambre ¿por qué me tiene que importar que dos ricos odiosos quieran echar un polvo? Tras ver el capítulo uno tengo que decir que la pregunta sigue en el aire.

Desde luego, la respuesta no va a venir por el lado de él. No hay nada en todo el capítulo que nos ayude a empatizar con Ramón Serrano Súñer. No sabemos nada de su vida privada, de lo que siente, de lo que anhela, salvo que quiere tirarse a una mujer casada. Vamos que no sólo es falangista y germanófilo… además es caprichoso. Por esta vía nada que rascar.

BOTON SUSCRIPCION

Por la parte de ella, sin embargo, sí que se adivinan algunos intentos de buscar la empatía. Veamos cuáles son:

  1. El ministro está de toma pan y moja.
  2. Su marido es un viejo con el que tuvo que casarse muy joven para aliviar los problemas económicos de la familia. Nunca ha estado enamorada.
  3. Su madre y toda la sociedad presionan para que no dé rienda suelta a sus impulsos.
  4. Si se descubre el affaire, la marquesa tiene mucho que perder.

Los ingredientes podrían ser suficientes. Sin embargo, la historia me deja más frío que hacer piececitos con Amundsen. ¿Por qué?

  1. Porque el ministro será muy guapo pero es inexpresivo. Además no tiene ni una cualidad digna de admiración. Imposible que nadie se enamore de un personaje así.
  2. De lo primero se deduce que no nos están contando una historia de amor sino un encoñamiento. Los protagonistas no buscan la felicidad sino tan sólo echar un polvo, lo que reduce notablemente la aceptación social de su objetivo.
  3. Que todo el mundo te diga que no debes hacer algo no es suficiente argumento para hacerlo.
  4. Durante el capítulo se dice que la marquesa tiene mucho que perder si su affaire sale a la luz pero realmente el peligro está bastante indefinido. ¿Podría ir a la cárcel? ¿Podrían matarla? ¿Podría quedarse sola y en la más absoluta pobreza? No lo sabemos y, por lo tanto, no lo sufrimos.

Sin que este grave problema se solucione, la serie tiene un lastre que ni la belleza de sus protagonistas ni la impecable factura del producto pueden solventar.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

2 comentarios en “Crítica “Lo que escondían sus ojos” 1×01: el reto de los protagonistas odiosos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.