Reflexiones “La zona” 1×01: sobre la construcción de atmósfera desde el guion

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En muchas ocasiones utilizamos el término “atmósfera” para referirnos a ese aire que se respira dentro de una película, a ese algo intangible que rodea a nuestros protagonistas y que dota a la historia y al espectador de un estado de ánimo. Y aunque estados de ánimo existen muchos, la realidad es que el término “atmósfera” es mayoritariamente utilizado en películas que transmiten uno muy concreto. Inquietante, claustrofóbica, misteriosa y espesa son adjetivos que suelen ir unidos al término “atmósfera” y que son frecuentemente usados en los subgéneros de misterio, ciencia ficción y terror. Si pensamos en una película con atmósfera ¿Cuál es el primer ejemplo que se nos viene a la cabeza? En mi caso son “Blade Runner” y “Twin Peaks”.

Les hablo de todo esto hoy porque acabo de ver el capítulo 1 de “La zona” y me ha maravillado la capacidad de los Sánchez-Cabezudo para construir este tipo de atmósfera. Y aunque es cierto que buena parte de ella no se construye desde el guion (la banda sonora hecha con sonidos intranquilizadores, la fotografía oscura y contrastada, el ritmo pausado…) lo cierto es que otra buena parte sí es trabajo del guionista. Y como pretendo que estas reflexiones resulten didácticas, me he propuesto tratar de tocar lo intangible y he hecho una lista con aquellos detalles del capítulo 1 que construyen atmósfera. Repasarla quizás pueda sernos útil la próxima vez que tengamos que enfrentarnos a la escritura de una historia de este tipo. Empecemos:

  1. El título de la serie ya es misterioso en sí: “La zona”.
  2. El prólogo: arrancar con una chavala siendo perseguida por hombres con máscaras anti-gas. Ya sólo el prólogo te ubica en el género de la historia y en el sentimiento que queremos inducir en el espectador: misterio, desconcierto, inquietud…
  3. Un pueblo abandonado siempre destila misterio. Y además éste está tomado por los lobos, lo que representa un peligro y te da una idea de cuán abandonada está la zona.
  4. Un cielo encapotado transmite angustia, claustrofobia.
  5. Un crimen grotesco, un cuerpo mutilado, colgado boca abajo, comido por lobos… ¡y por humanos! Un asesino desequilibrado suelto por la zona… una violencia soterrada durante todo el capítulo y una secuencia final de violencia explícita.
  6. El primer viaje que el protagonista hace hasta la zona. A través de sus ojos vamos viendo carteles de precaución, controles militares, soldados con máscaras, trabajadores con trajes anti-radiación que limpian el terreno, un contador geiger que se activa…
  7. No dar la información demasiado mascada desde el principio también acrecienta el misterio, el desconcierto y el interés del espectador por lo que le estamos contando.
  8. Una construcción de personajes consecuente con la premisa es mucho más que atmósfera. Es un requisito indispensable para que ésta esté presente en cada cosa que sucede. Destaquemos:
    1. El protagonista estuvo expuesto a la radiación como el que más pero no se vio afectado ¿Por qué? Misterio
    2. Contrabandistas que sacan mercancía de la zona para venderla en el mercado negro: thriller
    3. Médicos que velan por la salud de los trabajadores que limpian la zona.
    4. Vecinos que se niegan a abandonar la zona.
    5. Víctimas de la central que se asocian para denunciar su situación.
  9. Pequeños detalles, breves conversaciones que nos sumergen en el universo:
    1. Que se invite a un personaje a probar los tomates de una huerta que está en los límites de la zona contaminada.
    2. Que los médicos aconsejen poner la carne y la verdura en agua con sal para eliminar restos de radiación, que no se les permitan beber agua de la zona…
    3. Que los trabajadores lleven dosímetro. Que se tengan que someter a controles médicos frecuentes.
    4. La descripción de los síntomas por los que pasaron los que murieron en la zona: muy desagradable.
    5. Que la novia de uno de los policías haya perdido el pelo. Que la médico esté empezando a perderlo.
    6. Políticos que presentan las medidas de seguridad que se están tomando en relación con la zona.
    7. El trato recibido por los posibles afectados. Esa nuera que tuvo que acoger a sus suegros en casa y que limpiaba todo lo que ellos tocaban.
    8. La placa conmemorativa en la que está el nombre del hijo del protagonista.

Como podemos comprobar, la atmósfera se encuentra en muchos sitios y en ninguno en particular. Los guionistas, cuando escribimos, nos centramos mucho en hacer que acciones y personajes resulten coherentes e interesantes, por lo que descuidamos la construcción de atmósfera, especialmente en primeras versiones. No parece mala idea adquirir el hábito de dedicarle una última versión única y exclusivamente a terminar de fabricar el estado de ánimo que respira nuestra historia.

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