Pilar Nadal, showrunner de “Águila Roja”: “Trabajamos el guion como si fuera un procedimental”

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Me crucé con ella por primera vez en 1999, cuando yo hacía mis primeros pinitos en el guion de “7 vidas” y ella ya era una guionista experimentada de “Periodistas”. Por aquel entonces, ambas series compartían espacio para escaletar e incluso a veces nos robábamos las pizarras. Seis años después coincidimos en la misma serie pero el destino (también conocido como productor ejecutivo) no quiso ponernos juntos en el mismo equipo. Sin embargo, cuando le pedí ayuda para arrancar este blog, sólo pasaron tres minutos entre que el doble tick de mi whatsup se puso azul y la llegada de su respuesta. Nos vimos una semana después en un café de su Malasaña adoptiva.

¿Cuándo decidiste que querías escribir y por qué?

Desde muy niña. Cuando era muy pequeña solía ver series muy fantasiosas y  de aventuras como Pipi y Sandokan (ya tengo una edad). Tenían el poder de sacarme de aquel aburrido salón de Castellón y trasladarme a otros mundos. La decisión consciente no la tomé ahí, por supuesto.

Y empezaste tu carrera profesional en “Los ladrones van a la oficina”.

Sí, fui muy pesada. Insistí mucho y, en vez de una prueba, hice un guion entero -que espero no releer nunca porque debe ser horroroso- en el que los extraterrestre bajaban al barrio. Algo debieron de leer que les hizo gracia porque me llamaron. Allí escribí un par de guiones y conocí a Eduardo Ladrón de Guevara, con el que todavía mantengo la amistad. De él aprendí mucho, proponía cosas muy divertidas y muy locas. Yo era muy tímida y en las reuniones de guion siempre estaba muy callada.

Después entraste en Globo.

Eso es. Tuve suerte. Me cogieron porque no tenían ninguna chica. Me acuerdo cuando entré en aquella sala llena de varones que me miraban como a un espécimen raro. Me contrataron para dar la visión femenina y siempre me preguntaban: “a ver ¿qué opina la chica?”. Estuve quizás una temporada.

¿Y en “Menudo es mi padre” qué tal?

Una experiencia… porque conocer al Fary es una experiencia. A mí me llamaba rubita: “Rubita, a mí me parece que esta frase…”. Pero no se quejaba mucho. Ese proyecto empezó siendo otra cosa, sobre criados y señores. Era la época en que lo importante era tener una estrella en la serie, un cantante que atrajese al público. Al principio no sabíamos qué hacer con él. Allí conocí a Manolo Valdivia, una persona muy interesante.

Sí. Yo he trabajado mucho con él.

Siempre con sus pizarras y su tranquilidad a la hora de trabajar. Es una persona que lee mucho y con la que se puede tener conversaciones de literatura. Está muy cercano al guion… a la estructura.

¿Y cuándo diste el salto del guion a la coordinación y a la producción ejecutiva?

En “Periodistas”. Fue una serie que recuerdo como un reto brutal porque era la primera serie profesional que se hacía en España. Estaba Curro Royo y muchos guionistas muy buenos. Vimos mucho “Hill Street blues”. Nos llamaba la atención que no se justificara cuando determinado personaje no salía en un capítulo. Aquí antes teníamos muchas ataduras en ese sentido. Le dedicábamos un montón de líneas a justificar lo que nadie nos había pedido. Era poner el foco donde no había que ponerlo.

Después llegó UPA.

Sí. La hice con Juan Carlos Cueto y Ernesto Pozuelo. Fue muy estimulante porque a mí me gusta mucho la música y el baile. En determinado momento alguien vio que la curva de audiencia bajaba con los números musicales y dijo: “¡hay que quitar los bailes!”. Ahí Ernesto y yo los defendimos y los salvamos haciéndolos más cortos. La verdad es que, al principio, eran muy largos. Dos minutos o así. En España fue bien pero en Europa la serie se salió, hasta el punto de que, cuando Antena 3 nos canceló, los franceses nos pidieron que siguiéramos haciéndola para ellos.

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Luego caíste en “Mis adorables vecinos”. Ahí coincidimos tú y yo.

Sí. Fue una mezcla del equipo de Valdivia en el que tú estabas y el que trajo Écija. Serranizamos la serie e hicimos un poco lo que pudimos. Es la serie más orientada a la comedia de todas en las que he trabajado. La comedia es muy complicada, tú lo sabes mejor que yo. Si no logras hacer llorar, no pasa nada pero si no haces reír, te pegas la leche. Creo que estuve dos temporadas.

Y luego pasaste a “Los Serrano”, que también tenía comedia.

Sí, pero ahí la línea ya estaba marcada. Sólo teníamos que seguirla. Es una serie un poco denostada por la crítica pero le cogí mucho cariño a los personajes. Creo que, como profesionales, no hay que despreciar ninguna serie.

¿De cuál te sientes más orgullosa?

Orgullosa de todas… pero me siento más emocionalmente vinculada con “Periodistas”, “Águila Roja” y “La española inglesa”.

En “Águila” os tomabais ciertas licencias históricas, quizás por ir dirigidos a un público más generalista. En “La española inglesa”, sin embargo, me pareció que queríais demostrar que podíais ser fieles al periodo histórico.

Sí. “La española” fue un sueño. Se me ocurrió que podía ser buena idea adaptar las novelas ejemplares de Cervantes por su cuarto centenario y decidimos que la primera de ellas debía ser ésta. El trabajo de Felipe Mellizo, Guillermo Cisneros y mío consistió básicamente en ver cómo meter tantos giros en 70 minutos. Es increíble lo que Cervantes pudo hacer en una novela tan corta. Después se lo propuse a Fernando López Puig, director de ficción de TVE. Le presentamos los 12 episodios pero sólo se hizo éste.

Háblame de “Aguila” ¿Como caíste ahí?

Juan Carlos Cueto, Ernesto Pozuelo y Carmen Ortiz fueron los primeros guionistas que propusieron la idea y la desarrollaron. Luego Cueto me llamó y me dijo que la idea me iba a encantar. Cuando leí el primer guion no me lo podía creer. ¡Qué reto y qué piña nos podíamos dar! Pero como a mí me encanta la aventura y las novelas de Emilio Salgari… En “Águila” he pasado los últimos ocho años de mi vida con un equipo maravilloso. Muchas veces lo hablábamos y decíamos: “No sé si nos vamos a ver en otra igual”.

Tú firmas todos los capítulos como guionista

Como argumentista. Yo tramo con ellos. Es mi pasión. Yo soy guionista y la escaleta es lo que más me gusta. Además así soy responsable si luego algo no gusta.

¿Y cómo lo hacíais?

“Águila” lo hemos trabajado como un procedimental. Hay un misterio en cada capítulo e íbamos buscando giros en la escaleta para sorprender, para que el espectador nunca fuera por delante de la historia. Lo que envuelve a Aguila Roja no, por supuesto (el rey, las historias de amor) pero la aventura sí.

aguila roja

El caso del capítulo

Exacto. Y siempre buscábamos que tuviera un debate propio del siglo XVII, en el que Gonzalo y Satur chocaran… un debate que se trasladara a casa. Nosotros no podíamos profundizar en demasía pero el espectador, si quiere, luego puede buscar esa información en casa. Por eso hemos hablado de temas como la piedra filosofal, los templarios, los milagros… Hicimos una trama de una chica muy guapa que caminaba sobre las aguas…

¡Mi hermana!

¿En serio? ¡No me digas!

Sí. ¿Que luego aparecía muerta?

¡Sí!

Mi hermana. Aloma Romero.

¡Qué fuerte! No sabía. Bueno, pues mientras uno de los personajes creía en los milagros, el otro defendía que eso tenía que ver con la Iglesia y que era una forma de manipularnos. Y mientras tanto, por supuesto, entretenemos al espectador, claro. Nunca hemos recibido un premio al guion pero hacer esto no era fácil. Parte de la pura imaginación.

Luego llegó la crisis económica. ¿Cómo os afectó?

Tuvimos una reducción de presupuesto que nos hizo reestructurar la serie. Empezamos teniendo más de 60-70 secuencias por capítulo y acabamos teniendo 32 para el mismo tiempo. Antes teníamos catorce días de exteriores por capítulo, después cinco o seis. Me reuní con guion para ver cómo contábamos lo que no podíamos mostrarle al espectador. Nos pasábamos la vida recordando cuando teníamos tropecientos exteriores. Ha sido muy duro sentirse tan limitado después de haberlo tenido todo. Luego, en interiores, había que buscarse las vueltas para que también pasasen cosas, claro. Los directores (Marco del Castillo, Miguel Alcantud y Sara Sanmartín) lo han sufrido mucho también. Pero el resultado es bueno. Cuando los de internacional salían a vender la serie y contaban nuestros plazos, los americanos no se lo podían creer.

¿La selección de guionistas la hiciste tú?

Si. A mí me gustan los equipos pequeños. Seis es el número perfecto. Tres equipos de dos personas. Y siempre he tratado de respetar los 21 días laborables por guion. Tres capítulos al mes.

¿Y que criterio seguiste para elegir a los guionistas?

Suelo coger a gente con la que ya he trabajado antes y que me ha gustado. Gente con mucha imaginación.

Foto Pilar 2

¿No cogiste a nadie desconocido?

Bueno…sí. Jesús entró de junior y era muy bueno. He ido haciendo pruebas. Yo estoy abierta a gente nueva pero cuando tienes un equipo cerrado pues hay poco hueco… Además cuando llevas 7 años juntos, con una mirada te entiendes y el que llega de fuera no se entera de nada. Y luego proponen cosas que ya hemos hecho. Pero renovar es bueno. A mí me ha pasado de entrar en una serie donde la gente estaba muy alicaída y que entrara alguien fue muy positivo.

¿Qué tal fue la relación con TVE?

En lo creativo, Fernando López Puig y su equipo de ficción nos han dejado trabajar con total libertad. Eso no es fácil, yo lo entiendo. Las cadenas pagan y, lógicamente quieren controlar. Y se vuelven conservadores. En este caso no. Aquí se ha mantenido el apoyo de la cadena y creo que eso es el secreto del éxito. Si compras algo tan raro como un ninja en el siglo XVII luego no te puedes echar atrás porque te la pegas. Luego es verdad que TVE ha tenido cuatro presidentes distintos en todos estos años y eso se nota. Hemos sufrido juntos sus vaivenes, sus recortes… Hemos tenido parones. Hemos llegado a tener más de veinte capítulos dirigidos y producidos en un cajón.

Y pagando plató.

Y pagando plató. Eso es un stress muy considerable e hizo que la serie sufriera. Yo a veces pienso: “¿podría haber durado más?” Pues a lo mejor una temporada más pero no creo que mucho más. Hombre, como procedimental era infinita pero las líneas sentimentales no se pueden alargar indefinidamente. Además, hay actores que quieren hacer otras cosas.

Tú estabas en “Los Serrano” cuando se decidió cuál debía ser el final de la serie y también en “Aguila”.

Sí. En “Los Serrano” yo era la coordinadora de guion pero la serie no era mía. Yo sólo llegué a los últimos 26 episodios. Yo había pensado otro final pero hubo una reunión con Begoña, Arancha, Dani… y pregunté: ¿cómo queréis que acabe la serie? Asumí el final y lo defendí lo mejor que pude tanto yo como todo el equipo de guion pero la decisión no me correspondía a mí. En “Águila”, sin embargo, he tenido total y completa libertad para decidir el final.

Yo digo que al final Gonzalo muere… o se hace rey.

Hay una cosa que teníamos muy clara y lo dice el Cardenal: “Majestad, no se puede cambiar la Historia”.

Pero el futuro sí. ¿Qué proyectos tienes ahora?

Me gustaría dejar el género histórico por un tiempo pero no tengo nada en firme. Todavía estoy soñando con tramas de Águila Roja. Hemos presentado algunas cosas, sobre todo en TVE pero esto va lento.

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Un comentario en “Pilar Nadal, showrunner de “Águila Roja”: “Trabajamos el guion como si fuera un procedimental”

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