Crítica temporada “Las chicas del cable”: de lo que está en juego en la profesión de las protagonistas

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

 

Desde que existe la televisión, las series se nutren de las relaciones entre personajes y estas relaciones se pueden catalogar en dos grandes bloques: por un lado las sentimentales, sean éstas de pareja, familiares, de amistad, etc. El otro gran bloque sería el de las relaciones profesionales y abarcaría las que se dan en torno a la ocupación que los protagonistas han escogido para ganarse la vida.

En la medida en la que una serie quiera tener un largo recorrido, ha de tratar de que ambos bloques estén presentes desde el diseño de la misma. En lo que al bloque sentimental se refiere, los protagonistas siempre ponen en juego lo mismo: el amor y la amistad. En lo que al bloque profesional, la respuesta varía pero me parece importante que lo que esté en juego sea una preocupación fundamental de cualquier ser humano. Hagamos un repaso a las principales profesiones que nutren las series y lo entenderemos mucho mejor:

  • Series de policías: ¿Qué hay en juego en este tipo de serie? Algo tan importante como la justicia, la libertad… e incluso en muchas ocasiones la vida.
  • Series de médicos: Los protagonistas luchan por algo tan común y que preocupa tanto como la salud… y en numerosas ocasiones se llega a poner en riesgo la vida.
  • Series de abogados: Nuevamente la justicia… Y la libertad… Y en el caso de legislaciones que contemplan la pena de muerte ¿adivinan qué? La vida.

Justicia, salud, libertad… y por supuesto la vida ¿les parecen valores lo suficientemente importantes como para identificarse con los protagonistas? ¿Verdad que sí? Es normal entonces que haya tantas series de policías, médicos o abogados y que éstas tengan tanto recorrido.

Esto no quiere decir que no pueda hacerse una serie en la que la ocupación que une a sus protagonistas sea más intrascendente. Simplemente quiero decir que esas series, o tendrán menos recorrido, o tendrán que vivir más de las relaciones sentimentales o tendremos que ingeniárnoslas para que lo que haya en juego sea importante. Pongamos un ejemplo en el que las protagonistas de nuestra serie son, qué se yo… telefonistas ¿Qué hay en juego en esa profesión? Poco, la verdad. Es por eso por lo que, al igual que otras series que transcurren en universos poco intensos, sus guionistas se vean obligados a vivir casi exclusivamente de las relaciones sentimentales. Y no digo que eso me parezca mal pero creo que se desaprovecha la mitad de la tarta. Por eso, en muchas ocasiones, los guionistas buscamos fórmulas para que esos universos más intrascendentes o esas relaciones sentimentales nos permitan contar historias en las que se ponga en juego valores tan importantes como los anteriormente reproducidos. A modo de ejemplo, veamos cómo se las ingenian con las chicas del cable:

Alba: el recurso utilizado con este personaje consiste en convertirlo en ladrona y víctima de un extorsionador. De esta forma, lo que se pone en juego es su libertad.

Ángeles: víctima de un marido maltratador. ¿Qué se pone en juego? Nuevamente su libertad… y su salud, por supuesto.

Carlota: encorsetada por una familia conservadora, este personaje se involucrará en la conquista de los derechos políticos de la mujer y explorará su libertad sexual más allá de lo socialmente aceptado. Nuevamente es la libertad lo que está en juego.

Marga: éste es quizás el único personaje en el que no se busca poner nada más en juego que lo propio de las relaciones sentimentales, es decir, el amor o la amistad.

Ahora quizás haya llegado el momento de preguntarte: ¿qué hay en juego en la historia que estoy contando yo?

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn