Crítica temporada “La casa de papel”: sobre la premisa y el diseño de producción

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

 

Se me ocurren varios motivos por los cuáles recomendarles “La casa de papel”: consigue mantener la tensión desde el capítulo uno hasta el final, presenta personajes realmente memorables y tiene una factura cercana a muchas películas de Hollywood. Sin embargo, para mí, el mérito de esta serie está más allá de las cualidades que un espectador medio puede apreciar. Me estoy refiriendo a la premisa y al diseño de producción.

No son muchas las series españolas en las que la acción prime tanto como en “La casa de papel” y ello se debe a que la acción es cara de rodar. Requiere muchos más planos que cualquier otro género y, en general, suele transcurrir en exteriores. Como muchos sabréis, rodar en un exterior suele ser más lento que rodar en un plató. Si en un plató pueden hacerse, pongamos, doce páginas de guion en una jornada, en un exterior no suele pasar de la mitad. Eso hace que un mercado como el español no pueda permitirse series con mucha acción salvo que tenga garantizadas las ventas internacionales… o que la idea en la que se basa la serie te permita rodar en plató. Párense un momento a pensar y díganme qué thrillers han visto recientemente que transcurra mayoritariamente en decorados. ¿Cuánto plató tiene, por ejemplo, “El Ministerio del Tiempo”? 30% ¿Cuánto tuvo “Sé quién eres”, “Pulsaciones” o “Victor Ros”? 0%. Es cierto que las tres contaban con un exterior de referencia pero también lo es que las secuencias rodadas allí tampoco debían superar el 30% del total. Y ninguna de estas tres tenía tanta acción como “La casa de papel”. Para encontrar una serie con esos niveles de adrenalina probablemente tengamos que remontarnos a “Cuenta atrás”, una serie de 2007 que tampoco contaba con más de un 30% de plató.

Ahora analicemos la premisa de “La casa de papel”: unos atracadores se encierran en la fábrica de moneda y timbre (plató) para fabricarse su propio dinero mientras el ideólogo del plan les guía desde su centro de operaciones (plató) y la policía les asedia desde una carpa (plató) frente a la fachada. Con esta premisa, Alex Pina, el showrunner de la serie aspira a rodar en decorado ¡¡¡el 70% de su metraje!!! ¡¡¡El 70%!!!

Que la serie mantiene la tensión, sí; que los personajes son memorables, sí; que tiene una factura impecable, también. Pero, por una vez, permítanme resaltar que el verdadero mérito de esta serie no está sólo en las letras sino también en los números. Cuando rememoren esta serie, no piensen en la tensión que han vivido con el tiroteo entre la policía y los atracadores, con la fuga de los rehenes o con la falsa ejecución de Mónica Gaztambide. Piensen, por el contrario, en que todo ello ha sido posible gracias a una idea que permitía que todo eso fuera rodado en un plató: la puta idea del millón de dólares.

Si te gusta, comparte...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn