Crítica “El incidente” 1×01: de la ubicación del “gran detonante” en la estructura narrativa

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En estos momentos me hallo ultimando la última versión de guion de un piloto de misterio. Al estructurar el capítulo, me topé con un dilema similar al que Ruth García se encontró en el proceso de concepción de “El incidente”. Me refiero a la decisión de dónde colocar “el gran detonante”. Con esta expresión quiero referirme a ese acontecimiento que se da en el capítulo 1 de algunas series y cuya importancia pone patas arriba la vida de sus protagonistas. Para que se entienda a qué me refiero pondré algunos ejemplos. El gran detonante de “Perdidos” es el accidente aéreo. El gran detonante de “The mist” (estrenada recientemente en Netflix) es la llegada de la niebla al pueblo. El gran detonante de “The leftovers” es la desaparición de millones de personas en todo el mundo.

La decisión de a qué altura del capítulo colocamos este acontecimiento es particularmente importante por el siguiente motivo: si lo colocamos demasiado pronto apenas contaremos con tiempo para presentar a los personajes y sus conflictos personales o, en su defecto, tendremos que hacerlo después del gran detonante, con el riesgo de que dichos conflictos queden minimizados ante la magnitud de aquel. Si lo colocamos demasiado tarde, corremos el riesgo de defraudar al espectador, haciéndole esperar demasiado para ver la serie que le hemos prometido en las promos. En el caso de “La niebla”, Christian Thorpe optó porque el “gran detonante” sucediera en el minuto 35. En “Perdidos” sucede incluso antes de que la serie empiece, pues el capitulo arranca con Jack tumbado en medio de la selva. No obstante, el espectador no lo descubre hasta el minuto 3.

En el caso de “El incidente”, el gran detonante no siempre ha estado ubicado en el mismo punto. Desde que se acabara de rodar en 2014, la serie no ha estado guardada en un cajón de Antena 3, sino que ha sufrido numerosos remontajes por parte de la cadena. Cuando el piloto se estrenó en el Matadero de Madrid a finales de 2015, el capítulo uno duraba cincuenta minutos (creo recordar) y el gran detonante sucedía al final del mismo. En la versión que  Antena 3 estrenó finalmente, sucede en el minuto 39, es decir, exactamente a mitad de capítulo. Tengo la sensación de que la cadena finalmente decidió comprimir dos capítulos en uno. El gran inconveniente de esta decisión es que, si nuestros 70 minutos ya se nos hacen largos, imaginen 9 minutos más. La gran ventaja es que, de esta forma, la narración cuenta con tiempo por delante para presentar los conflictos personales de cada uno de sus protagonistas y, tras el incidente, el espectador aún puede disfrutar de una buena dosis de la serie que le habíamos prometido.

Si ponemos ventajas e inconvenientes en la balanza, creo que la decisión de Antena 3 ha sido acertada. No ofrecer nada de esta segunda parte habría dejado al espectador con la sensación de que tan sólo le hemos contado el previo de la serie y no la serie en sí. Al menos esa es la impresión que yo tuve hace un par de años.

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