Crítica “El final del camino” 1×01: de las obligaciones de un buen piloto para con el protagonista

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Estoy seguro de que existen otras maneras de contar historias que pueden ser tan válidas como la mía pero, con la experiencia que me da haber escrito algún piloto, revisado varios y visionado muchos más, me atrevo a confeccionar una breve lista de obligaciones básicas que todo buen piloto debe cumplir en relación con su protagonista. Veamos:

  1. Un buen piloto debe presentar al protagonista (o protagonistas). El protagonista lleva la acción y guía a los espectadores por su universo. Puede no ser el primer personaje en aparecer pero su presentación no puede postergarse demasiado. La primera historia personal que se empiece a dibujar en nuestro piloto debería ser la del protagonista.
  2. El protagonista debe resultarnos empático (que no simpático). Debemos comprenderle aunque no estemos de acuerdo con lo que hace o sus acciones deben resultarnos tan sorprendentes que queramos seguir mirando para conocerle mejor.
  3. Un buen piloto debe dejarnos claro cuáles son la necesidad y el deseo últimos del protagonista. Este deseo le guiará durante todo el capítulo y nos ayudará a dibujar el horizonte de la serie, es decir, generará una expectativa en el espectador que no debería resolverse hasta el final de la temporada.
  4. Un buen piloto debe presentar a un antagonista cuyo deseo choque frontalmente con el del protagonista, ayudándonos también a dibujarnos ese horizonte de la serie.

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Veamos ahora si el piloto de “El final del camino” cumple con estas obligaciones.

  1. Presentar al protagonista: Gonzalo aparece en el prólogo y presencia cómo los musulmanes secuestran a su hermano Pedro. Tras el prólogo, Gonzalo despierta. Diez años después sigue lamentando la pérdida de su hermano. La suya es la primera historia personal en ser contada en el piloto. Además, Gonzalo guía gran parte de la historia que transcurre durante el capítulo 1. Obligación cumplida.
  2. Protagonista empático o sorprendente: en este caso, “El final del camino” nos propone la primera de las opciones: un protagonista con el que empatizamos porque le comprendemos.
  3. Necesidad y deseo del protagonista: En este punto es en el que, para mí, flaquea este piloto porque, aunque su necesidad y deseo están claros (encontrar a su hermano para poder perdonarse a sí mismo por haber permitido que se lo llevaran secuestrado), a la altura del minuto 43, el hermano es rescatado y nuestro protagonista cambia su objetivo por otro menor. Es cierto que, más adelante, el espectador descubre que quizás el rescatado no es el hermano de Gonzalo (o sí lo es pero se ha convertido al islamismo) pero durante treinta minutos el espectador se encuentra desubicado y sin un protagonista al que seguir en su objetivo. Y treinta minutos, en televisión, es demasiado tiempo.
  4. Antagonista: en este punto, “El final del camino” tiene el mismo problema. Al principio se nos presenta un adversario (el musulmán que secuestra a Pedro) pero a la altura del minuto 43, Gonzalo ya le ha derrotado, dejando al espectador no sólo huérfano de objetivo sino también de antagonista.

 

En resumen, el principal problema de “El final del camino” es que nos dibuja un horizonte de temporada que, a mitad de capítulo ya está (o parece estar) alcanzado y superado, por lo que deja al espectador sin motivos para seguir enganchado a la serie.

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