El showrunner más popular habla sobre la industria

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Fotos: Héctor Beltrán

El mes pasado publicamos la primera parte de una extensa entrevista que tuve la oportunidad de hacerle a Javier Olivares, showrunner de “El Ministerio del Tiempo”. Si en aquel primer post recogí todo lo que hablamos sobre Historia, política y el funcionamiento de su writers´room, hoy publico sus reflexiones acerca de la industria de la televisión. Les dejo con ellas y me voy de vacaciones. En septiembre más entrevistas.

¿Con la cadena qué tal?

RTVE pone notas y, gracias a Dios, apenas hay interferencias porque todo lo que se va haciendo se va hablando antes. Es decir, con la cadena creamos juntos los objetivos, las ideas, los conceptos básicos… Y en guion seguimos esas pautas creadas conjuntamente. De manera que luego ya sólo son pequeños matices. Esto me ha pasado con TV3 y con TVE de una manera maravillosa. Si tú cumples, luego no hay sesenta versiones ni sesenta páginas de notas.

Al “Ministerio del Tiempo” siempre le ha costado mucho renovar ¿Cómo han sido las negociaciones? ¿Dónde estaba el obstáculo?

En la segunda temporada sólo dependía del OK de la cadena, pero en la tercera yo me negué a renovar por menos de un mínimo presupuesto. Pero eso de que no renuevan “El Ministerio del Tiempo” porque no tiene audiencia, eso de que Javier Olivares está pidiendo una oportunidad como “El Platanito” no es verdad… Esta serie tenía ofertas muy interesantes si TVE no nos hubiera renovado, te lo aseguro.  Mucho mejores, de hecho. Pero hay que ser leales a quienes han apostado por ti. La serie es de TVE y yo estoy orgulloso de estar aquí. Creo que es una serie muy de TVE, a nivel de concepto, de cultura, de la TVE que yo defiendo y con la que crecí. Rosa Belmonte dijo que esta serie conectaba con otras de otra época tipo “Curro Jiménez”.

Y llegó Netflix como solución a los problemas económicos ¿verdad?

Sí. Ahora, aunque hemos ampliado el presupuesto, estamos casi en números rojos otra vez. Pero yo quería que mi equipo estuviera mejor pagado, que se pudiera viajar…  Si ves la auditoría de TVE que ha salido, hay tres series que están por delante en presupuesto. Es que esta serie se ha hecho con 570.000 euros, eh. Con 70% de exteriores, doscientos figurantes y capítulos en dos y tres épocas distintas. Es para pensárselo. En ese sentido el concepto de “El Ministerio” es romper con la estructura habitual de cómo se produce la ficción aquí. Y tras tres temporadas me he dado cuenta de que es imposible, que no se puede hacer.

Si fuéramos a cincuenta minutos y duplicáramos el presupuesto…

No necesito duplicar. Si tuviéramos tiempo para preproducir y rodar por bloques, valdría. Y si pudiéramos hacer capítulos de 50 minutos, ni te cuento.… Esta temporada nos hemos ido a Peñíscola, a Veruela, a Málaga, a Cádiz…  Pero no puedes competir con las series internacionales. Y no hablo de HBO o Netflix. Hablo de Europa: BBC, Sky, Denmarks Radio, SVT… Quitando los belgas que están produciendo cono presupuestos muy de TV3 (de la de antes, que ahora tampoco los tienen), el resto está en una franja de 800.000 a millón y algo. Y con capítulos 20 minutos más cortos. Los daneses, los noruegos, los suecos son ejemplares en producción. Y basan todo en mantener sus señas de identidad, su idioma…

Y no tienen tantos espectadores…

En share, sí… Y además tienen un concepto de venta internacional. De hecho, no empiezan a producir hasta que: a) no tienen los guiones claros b) no tienen contratos de producción firmados. Luego está, el lujo siberiano, la riqueza de lujo que diría Buñuel. Por ejemplo, con un capítulo de “The Crown” yo pago mi temporada entera. En España se produce mejor que en ningún lugar del mundo para los medios que se tienen. Y los productores somos héroes. Luego está que lo que cuentes merezca la pena y lo hagas bien. Y que te dejen. Porque si no tienes medios, es cuando más se necesita que den libertad al creador. Que éste ponga su alma en el producto. Porque si no tienes medios, vistosidad… tienes que tener alma, punch… Y aquí hay gente muy buena: Pau Freixas, Alex Pina, Ramón Campos, Alberto Caballero, Aitor Gabilondo, Lluís Arcarazo, Héctor Lozano… Te estoy hablando de gente a la que admiro. Yo creo que las series con alma soportan mejor esa falta de presupuesto. Y no te pasa sólo con las españolas. Si tú ves las series americanas de las cadenas generalistas, no son mejores que las nuestras. No estoy hablando de HBO. En Netflix hay grandes series pero también las hay horripilantes. Vamos a quitarnos la caspa de encima.

Parece compatible una cadena generalista con una nueva plataforma ¿no?

Yo creo que es la salida lógica. Lo están haciendo Antena 3 y Netflix con “La catedral del mar”.

Y aparte del incremento de presupuesto ¿en qué ha cambiado la serie con la entrada de Netflix?

Netflix nos pedía cierta internacionalización de los temas: Hitchcock, la guerra mundial, Bolívar, la conquista de América. Cosas que cuando se vieran en otro país fueran referentes históricos reconocibles. Pero las señas de identidad del Ministerio es ser una serie española. Y mientras exista, eso no va a cambiar.

¿Y no os han impuesto los cincuenta minutos? Porque a Sirera con “La catedral” sí le ocurrió…

No hemos tenido esa suerte.

¿Cuál es la relación entre Cliffhanger y Onza?

Cuando fundamos Cliffhanger, Pablo ya estaba enfermo. El ELA no admite esperanza. Entonces la formamos Abigail Schaaff, que es directora, Anaïs Schaaf, que es guionista, Javier Carrillo, que es abogado experto en audiovisuales y yo. Nosotros creamos proyectos pero no tenemos músculo financiero. Por eso coproducimos con Onza, que van mirando los números y se llevan unos sustos que no te quiero ni contar. Son nuestro músculo financiero y se lo agradeceré siempre, porque sin ellos esta serie no existiría. Muchas veces nos vienen guionistas: “oye, tengo una idea de serie” pero no podemos admitir ideas ajenas porque nuestro valor son nuestras ideas. Y como pequeña productora de formatos somos muy artesanos. Nos daría para hacer dos proyectos a la vez, como mucho.

No te ves convirtiendo “Cliffhanger” en “Bambú”

Es que no se pueden comparar. Bambú lleva años produciendo. Son una maquinaria que puede manejar 6 proyectos a la vez. Nosotros no tenemos esa capacidad y no sé si nuestro estilo lo permitiría. Bambú sabe muy bien cuál es su público y el binomio que hace con Antena 3 es perfecto. Porque tienen muy claro lo que quieren hacer y saben hacerlo, que es lo mejor que se puede decir de un profesional. Como espectador, siempre digo que Ramón Campos creó una de mis series favoritas, que es “Desaparecida” y que deja a “Broadchurch” en pañales. Y nadie lo va a decir nunca en este país. Y creo que “Fariña” tiene una pinta estupenda. Y “Lo que la verdad esconde” me parece sobresaliente. Les deseo toda la suerte del mundo. A ellos y a todos. Porque cuando una serie triunfa, triunfamos todos. Hasta los que no la hemos hecho.

Pero el hecho de llevar siete series a la vez digamos que por fuerza la autoría se tiene que diluir

En mi caso, te diría que sí… pero no me atrevería a decirlo hablando de los demás.  Todos contamos nuestras historias de alguna manera. Y lo que Bambú hace por la industria es para aplaudir. A mí me encantaría saber producir como ellos. Lo digo como profesional. Probablemente como guionista yo he levantado una bandera individualmente, que se ha transformado en una serie como “El Ministerio”. Yo soy la cara visible de la defensa del creador, del “showrunner” y eso genera otro tipo de proyectos. Cada uno tiene su personalidad, pero somos complementarios. Todos sumamos y merecemos un respeto y que se valore el esfuerzo que hacemos con los medios que tenemos. También merecemos que cuando lleguen plataformas de fuera nos traten tan bien como cuando ellos graban en Inglaterra. No digo que me vayan a dar los diez millones por capítulo de “The Crown” pero sí que nos digan: “vamos a intentar revolucionar la ficción en castellano”. Que confíen más en nosotros como creadores. Porque aquí hay gente capaz de levantar proyectos como los de fuera. Y luego, en cuanto a Movistar, a la que le deseo lo mejor porque es muy necesaria, le pido que confíe en la gente que hemos hecho televisión. Una serie de televisión es algo muy diferente a una película y yo entiendo que los directores de cine asuman series pero creo que la televisión en España ha dado muestras de que se merece confianza.  Muchas veces miramos lo que hemos hecho en imdb y bufff… Pero es que no había otra. Pero cuando nos han dejado,  creo que la ficción televisiva española ha dado muestras de lo que vale.

¿Estamos en el mejor momento de la ficción española?

La Historia de la ficción española es: primero, TVE, para mí la mejor etapa, con gente como Armiñán, Chicho, Ana Diosdado…; Segundo, Globomedia, que es el símbolo de cómo se crea la industria pero, a la vez, se va perdiendo autoría… y lo dice alguien que aprendió mucho trabajando allí. Tercero, la irrupción de dos productoras fantásticas que vienen de la periferia: Diagonal (sin ellos, no sería ni la mitad de guionista que soy y Bambú, que traen ideas y otro concepto. A eso hay que sumar la creatividad de Alberto Caballero: un crack. Y, por encima de todos, “Cuéntame”, la mejor serie de la era post-única televisión. Y la cuarta etapa se está escribiendo ahora con productos como los de Pau Freixas, Alex Pina, el nuestro… Esta etapa tiene que ver con las plataformas nuevas, que tendrán que encajar. Se avecina un futuro apasionante.

¿Crees que la guerra de plataformas por ocupar posiciones nos está beneficiando?

A mí me parece más meritorio el riesgo de TVE por el “Ministerio” o de Antena 3 por “Vis a vis” y “La casa de papel” (y antes con “Sin identidad”) o Telecinco por “Sé quién eres”, que el de las plataformas. Porque son productos más arriesgados. Las privadas son un mecanismo industrial perfecto y tienen gente muy bien preparada. Cuando surgen plataformas nuevas, las cadenas nacionales ya han dado el paso adelante. No menospreciemos a nadie. ¿Estamos en la edad de oro de la ficción española? Para mí, no. Porque eso será cuando hagamos productos exportables de verdad. Lo que pasó con “Vis a vis”, que tiene una crítica en “The Guardian” o el “Ministerio” que tienes un problema de plagio con Sony. O que tienes subtítulos piratas en 25 idiomas…

Pues todo eso está ocurriendo….

Pero hasta que no tengamos series que duran 50 minutos, potenciemos la figura del showrunner y miremos al público latinoamericano, no lo conseguiremos… La industria europea más rica y potente junto con la BBC es la danesa. Y Noruega ya está empezando a competir con Dinamarca y a producir a millón de euros por capítulo. Hay una continua producción, muy basada en la coproducción. Si tú ves los títulos de crédito de “Broen” hay productoras de Alemania, por ejemplo. Esto, a nosotros, nos falta. Y nosotros con el tercer idioma más hablado del mundo, estamos mirando sólo el beneficio del corte publicitario y no el de las ventas internacionales. Además es que los índices de audiencia tradicionales se han quedado obsoletos.

¿Cómo deberíamos medir las audiencias?

Ahora las series rondan los tres millones y acaban en dos y pico. Eso antes era cancelación. Por lo tanto, las audiencias están bien medidas porque muestran el cambio de hábitos… así que mi respeto para Kantar. Pero las audiencias tradicionales miden un tipo de audiencia de una España social concreta. La televisión ya no se ve en familia como antes. Eso es tan antinatural o más que medir las audiencias a través de twitter. Nosotros hemos sido “trending topic” mundial en once de los trece capítulos de la segunda temporada. Yo recuerdo que, al principio, competíamos contra “Velvet” y yo le dije a Ramón Campos: “Me vas a duplicar en audiencia”. Y me duplicó. Porque él y Antena 3 tienen su nicho perfecto y nosotros no podemos competir contra eso. Ahora con el paso del tiempo resulta que las redes sociales, los periódicos, las críticas, cosas del Ministerio del Tiempo se convierten en muletillas casi de uso social. Tenemos cinco libros. Hacemos un curso en la Universidad de Málaga y faltan plazas. Y el impacto que estamos teniendo en colegios e institutos, que están dando clases con la serie y se recomienda en libros de texto. Dices: “hombre, cuando esto ya es un fenómeno social, es que alguien te estará viendo”. Pero te está viendo de otra manera que no computa. Por ejemplo, la web es una reemisión de tu serie y también hay que tenerlo en cuenta.

Entonces es un problema de que no medimos todas las audiencias pero ¿no hay otro criterio distinto de la audiencia? La calidad, por ejemplo ¿podría tener cabida en una televisión pública, al margen de cuánta gente vea una serie?

¡Claro! Además, creo que la televisión pública tiene que asumir otro tipo de productos. Ser moderadora y punta de lanza. Hay modelos ejemplares, como la BBC (desde siempre) y ahora los nórdicos.

Para ver las series que quiere una audiencia masiva ya están las televisiones privadas.

No comparto. “Cuéntame” es un ejemplo. Lo que es más triste es hacer una serie familiar para recuperar el público de “Los Serrano”, que ya no existe, y tener un 4,8 de audiencia. Porque ya que tienes un 4,8% de audiencia haz vanguardia. Mira, tengo un 4,8% pero estoy rompiendo moldes.

No sé si queremos meternos en los criterios de TVE para seleccionar series.

No soy yo quién tiene que analizar eso. No se puede ser guionista y crítico a la vez pero sin TV3 ni TVE, Javier y Pablo Olivares no serían nada. La televisión pública catalana y española han apostado por series que han roto moldes como “Infidels” “Kubala” “Isabel”… “Victor Ros” en la primera temporada, con pocos medios, también intentó romper. Así que yo sólo puedo tener palabras de agradecimiento hacia TVE. Pero además es que “El Ministerio” no habría sido aceptada en ninguna otra cadena.

¿Estás seguro de eso?

Sí. Yo tenía la serie vendida a TVE y se tardó un año en empezar a producir porque no encontraba “partners”. Porque todas las productoras a las que iba decían: “sí, sí, vale. Pero lo del showrunner no lo veo. Te voy a poner un director” Y yo dije: “no”. Y llegó un momento en que mi hermano se estaba muriendo y dije: “Voy a ceder” y entonces el que dijo “no” fue mi hermano. Dijo: “Aunque no la vea pero hay que hacer las cosas bien, aunque sea una vez en la vida”. A veces se critica a las cadenas y a sus ejecutivos pero creo que hay muchas productoras tradicionales que son más papistas que el Papa. Y la cadena no se ha metido por medio, pero la productora ya te está marcando que tienes que hacer la serie “como se han hecho toda la vida”. Todos tenemos nuestras culpas pero no carguemos con culpas que no nos corresponden.

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