Reflexiones “La casa de papel” T1 :sobre amor y anticapitalismo

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[OJO, SPOILER]

 

Podría decir muchas cosas sobre “La casa de papel”. Podría decir que es, junto a “Sé quién eres”, una de las dos mejores series dramáticas de 2017. Podría decir que es la serie de acción que más me ha divertido desde “Prison Break”. Podría nombrar a Berlín como uno de las malos más legendarios de nuestra ficción. Podría alabar el riesgo que asume esa writers´room para escapar de los tópicos del género. Podría incluso hacer un análisis de por qué, a pesar de todo esto, la serie se despide con datos de audiencia discretísimos (¿a qué se debe? ¿es que el género de acción, tradicionalmente asociado al espectador varón, tiene escaso tirón en televisión? ¿y por qué? ¿tiene razón Ramón Campos cuando dice que el público femenino es el bizcocho de la tarta?).

 

Podría, como decía, perderme en un montón de conjeturas sobre estos y otros temas. Sin embargo, hay algo en el último capítulo que a mí me llamó poderosamente la atención. Corre el minuto 25 cuando la inspectora al frente del operativo contra el robo más grande de la historia de España se encuentra a merced del cerebro de la banda: el profesor. Durante los quince capítulos que componen esta serie, mientras los atracadores encerrados en la fábrica de moneda han estado imprimiendo sus propios billetes, fuera, la inspectora y el profesor se han ido involuntariamente enamorando el uno del otro. Ahora que ella ha descubierto quién es él, se siente traicionada y sólo quiere vengarse del dolor que él le ha infringido entregándole a la policía. Pero él la tiene esposada en su cuartel general tratando de convencerla infructuosamente de que su amor es real. Es entonces cuando el profesor apela al  argumento definitivo.

 

PROFESOR

¿Por qué no me quieres oír, Raquel? ¿Porque soy de los malos? Te han enseñado a verlo todo en concepto de buenos y malos. Pero esto que estamos haciendo no te parece mal si lo hace otra gente. En el año 2011, el Banco Central Europeo creó de la nada 171.000 millones de euros… de la nada. Igual que estamos haciendo nosotros. Sólo que a lo grande. 185.000 en el 2012, 145.000 en el 2013 ¿y sabes a dónde fue a parar todo ese dinero? A los bancos. Directamente de la fábrica a los más ricos. ¿Dijo alguien que el Banco Central Europeo fuera un ladrón? No. Inyección de liquidez, lo llamaron. Y lo sacaron de la nada, Raquel. ¡De la nada! (coge un billete y lo rompe) ¿Qué es esto, Raquel? Esto no es nada. Es papel. Lo ves? Estoy haciendo una inyección de liquidez. Pero no a la banca. La estoy haciendo aquí, en la economía real de este grupo de desgraciados que somos. Para escapar de todo esto. ¿Tú no quieres escapar?

 

El discurso hace mella en la inspectora y, tras alguna secuencia de por medio, ella y el profesor se dan uno de los besos más románticos y apasionados que hemos visto en la ficción española. Pero el momento no me llama la atención por lo romántico y apasionado (que también) sino por lo subversivo del discurso. Porque va al corazón de nuestro sistema económico y lo denuncia. Porque allá donde el amor no es suficiente, los argumentos anticapitalistas llegan para rescatarlo. Y todo esto en el “prime time” de Antena 3, el paradigma del neoliberalismo español, ante dos millones de espectadores completamente entregados con la causa de ese grupo de desgraciados, aplaudiendo que, por una vez, la inyección de liquidez no caiga en las manos de siempre. Me pongo de pie y aplaudo lentamente. Creo que mataría por haber escrito ese párrafo.

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5 comentarios en “Reflexiones “La casa de papel” T1 :sobre amor y anticapitalismo

  1. Personalmente me esperaba mucho más de la serie, pienso que tiene algunos de los problemas endémicos de la ficción española (en este caso y, sobre todo, una duración excesiva tanto en el número de capítulos como en el minutaje de cada uno de ellos) aunque también pienso que eso no es problema de los guionistas. Quizás tengas razón y ese minúsculo grano de arena sea algo a atesorar, pero la verdad es que la serie tenía mimbres para haber hecho un discurso mucho más desarrollado que un último intento desesperado por reconectar con el espectador que se siente como El Profesor expresa en ése párrafo. Desde el principio de la serie, uno de los grandes objetivos de los ladrones era caer bien al pueblo, conectar con el sufrimiento diario de la gente (provocado por la corrupción de los de arriba) y hacer partícipe al espectador de ése sentimiento… pero las cuatro gotas que ofrece en sus más de 15 horas se me antojan insuficientes. Cabe preguntarse aquí si la responsabilidad final en esto viene de los creativos o de los productores. En lugar de hablar de esas cosas tenemos varias tramas amorosas (en un thriller) a las que se les ha dedicado muchísimo más tiempo que al atraco en sí o a la reacción de la gente. Nadie hablaba del atraco en el bar, sólo los dos implicados (la inspectora y el profesor), no había reacciones en prensa cuando salían noticiarios o entrevistas (de hecho, la única crítica que se ve a la situación le llega a la inspectora cuando a la prensa le filtran que ha dado orden de rescatar a una rehén concreta antes que a un grupo de rehenes desconocidos y es algo mínimo: la inspectora sigue en su puesto muchos capítulos después de que esto ocurra, no tiene ningún impacto ni en la serie ni en los espectadores). Quizás sus malos datos de audiencia vengan por ahí, por el hecho de que es un producto que ofrece una serie de cosas que no llegan a desarrollarse y a ser satisfactorias para el espectador, quedándose en un intento de algo grande. Es más, el final feliz de la historia es otra utopía que traiciona los temas iniciales de la serie. Son inocuos, sí, pero los héroes de la historia no dejan de ser ladrones que simplemente se salen con la suya, como todos los corruptos de los que se queja El Profesor en ése párrafo. Si se hubieran ampliado los temas que se plantearon pero no se solucionaron quizás el resultado fuese distinto (¿qué pasó con esa promesa de dar un millón a cada rehén al año del atraco? ¿qué habría pasado de extender la trama “Robin Hood” que se suponía que buscaban los ladrones hasta el punto de ver las reacciones en la calle e incluso que afectaran a la resolución?). Muchas cuestiones que no parecen estar rematadas del todo por favorecer otros aspectos que, en mi opinión, no afectan a esos temas. Es decir, ¿para qué ver una serie de un atraco épico con trasfondo social si al final el 90% del tiempo la serie va a estar más preocupada por la relación amorosa entre dos de los ladrones o entre uno de ellos y una rehén que a su vez tiene otra relación con su jefe, que es otro rehén? En fin, pienso que es una serie que tenía un potencial tremendo, algo que podría haber sido grandioso pero que se queda en una producción media más, con los datos de audiencia de una producción media más. Precisamente porque no hay riesgo alguno, se pueden permitir añadir un poquito de picante (aunque sólo ocurre en el piloto y en el final, para abrir boca al principio y dejar buen sabor al final, lo de en medio queda plano, llena, sí, pero no alimenta). Y, como decía antes, lo que me pregunto yo es ¿qué distancia había entre lo que los creadores y guionistas querían hacer cuando tuvieron la (genial) idea y lo que hemos visto los espectadores al final?

    1. Estoy de acuerdo contigo en que el trasfondo social es una parte mínima de la historia pero es que tenemos que tener en cuenta que esto es una serie para una cadena generalista. En ningún caso la habrían comprado si el contenido romántico y político se hubiera mezclado en otras proporciones. Y Alex Pina lo sabe. Y por eso lo que hemos visto es exactamente lo que él quería contarnos.

      1. Pues en ése caso me parece un fracaso de planteamiento. Una idea como ésta se merecía mucho más que lo que ha resultado. No quiero ni pensar lo que podría haber sido de venir de una “cadena no generalista”, porque me podría deprimir. Mucho. Quizás habría que distinguir entre lo que se sabe que se puede vender y lo que realmente se quiere contar, porque tener una idea así y “caparla” conscientemente sólo para poder colocarla en una televisión, en mi opinión es desperdiciarla. Durante muchos episodios me entraron ganas de dejar de verla hasta los dos últimos capítulos, porque con el desarrollo de la serie me iba imaginando que sería así. Eso no es buena señal. Menos mal que el mercado se está abriendo y que empieza a haber opciones reales de ver una serie en condiciones, que de lo que promete y no castillos en el aire para darnos lo de siempre. Espero que la siguiente idea “genial” que tenga Alex Pina la tenga en más estima como para hacer algo así, otra vez.

  2. Es gracioso, porque precisamente los “neoliberales” son los que están más en contra de las inyecciones de liquidez de los Bancos Centrales, y no solo los llaman ladrones sino que suelen estar a favor de cerrarlos por ser instituciones estatales y no capitalistas. Pero bueno, es comprensible que en el mundo del guion no andemos muy finos en teoría económica. Un saludo.

    1. No creo que el hecho de que los neoliberales critiquen las inyecciones de liquidez haga que el discurso del profesor sea menos anticapitalista. El anticapitalismo no critica simplemente el sistema basado en la economía de mercado sino que también incluye a toda esa oligarquía corrupta que controla la política económica de la Eurozona. No, si ahora va a resultar que los Bancos Centrales son un invento marxista.

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