Aitor Gabilondo: escribir sin permiso

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Hace meses publicamos la primera parte de una entrevista que tuve ocasión de hacerle a Aitor Gabilondo con motivo del estreno en Telecinco de “La verdad”. Hoy que se estrena “Vivir sin permiso” aprovecho para publicar la segunda mitad. En ella, el guionista vasco y yo hablamos sobre los proyectos que aborda desde su nueva productora: “Vivir sin permiso” y la adaptación de la novela “Patria” de Fernando Aramburu.

ALEA MEDIA Y “VIVIR SIN PERMISO”

¿Cómo surgió la posibilidad de fundar una productora participada por Mediaset?

De la forma más natural. Una vez tomada la decisión de dejar mi productora anterior, llamé a los directivos de todas las cadenas para informarles. Mi propósito era dedicarme a terminar una novela que tenía a medias y adaptar “Patria” para posteriormente tratar de producirla por mi cuenta. Ese era mi propósito, pero Mediaset me ofreció empezar inmediatamente con “Vivir sin permiso” y no podía dejar escapar una oportunidad como esa. Acerté.

Háblame del proceso creativo de “Vivir sin permiso”. La idea surgió de Manuel Rivas ¿verdad?

Sí. En Mediaset llevaban tiempo sopesando la idea de un narcotraficante con Alzheimer. Me pareció una premisa brillante y llena de posibilidades. Pasé un día entero en A Coruña con Manuel Rivas, donde me estuvo desgranando el perfil de los narcos gallegos y contando decenas de historias sobre ellos que conoce de primera mano porque en los 80´cubrió asiduamente el tema para el diario El País, además de haber escrito cuentos y novelas sobre ese mundo. Fue una excursión de lo más fructífera y, con eso en la cabeza, armé el arco de la historia, el perfil de Nemo Bandeira, el protagonista, y llamé a Joan Barbero, amigo y excelente guionista, con el que llevo años trabajando, y juntos nos lanzamos a escribir.

¿Cuál es la mayor dificultad que encontraste al escribir esta serie?

¿No sueles trabajar con un documentalista?

Ha sido un placer escribir esta serie. Teníamos un mapa emocional muy bien definido por Manuel Rivas y además era la primera serie con Alea Media y eso fue una inyección de motivación extra. En cuanto a la documentación, desde la aparición de Google nos documentamos nosotros normalmente, salvo en temas muy concretos para los que recurrimos a expertos. Pero los guionistas somos ratas de Internet. En “El Príncipe”, por ejemplo, Carlos López y Joan Barbero parecían una enciclopedia yihadista.

Cuando vi el capítulo uno, me llamó especialmente la atención que no quería seguir viendo la serie tanto por saber las respuestas a las preguntas que plantea (que también) como por conocer a unos personajes que nos fascinan y nos repugnan a la vez.

Que bien que me digas esto porque era nuestra pretensión. Hay series donde lo más importante son los giros, los finales, los golpes de efecto, las sorpresas, etc., que es una narrativa muy divertida, pero donde es fácil caer en el artificio. En cambio “Vivir sin permiso” se centra mucho más en el desarrollo de los personajes, en la indagación de sus motivaciones, y una frase de ellos puede convertirse en el mejor giro de todo el capítulo. El problema de estas series “de personajes” es que si no tienes un reparto capaz de captar esas sutilezas en el texto, todo se viene abajo. Por suerte, en “Vivir sin permiso” tenemos un elenco inspiradísimo.

¿Cómo los creas? ¿Cuál es la mecánica o la técnica?

Siempre asocio la construcción de un guion a la de un cuadro. Me gusta ir poniendo capas. Soy una persona muy nerviosa e impaciente, así que no me gusta eternizarme en la escritura. El primer borrador siempre lo escribo muy rápido, cuanto más rápido mejor, ni siquiera necesito que esté maquetado porque la energía con la que escribo no me permite pararme ni a tabular. Con eso tengo un primer boceto sobre el que después voy añadiendo capas, voy matizando, quitando, pegando, moviendo de sitio, etc. Según mi experiencia, ese primer borrador suele contener ya lo mejor que se te va a ocurrir y también lo peor, así que después consiste en quedarte con lo bueno y quitar lo malo. Porque, además, lo que va a hacer que el guion sea realmente excelente son los detalles, no las grandes líneas, y lo que hay que hacer es reescribir una y otra vez, hasta sacarle brillo.

SOBRE METODOLOGÍA DE TRABAJO

Por lo que me parece entender, en el proceso creativo de tus series no participan otros guionistas.

Depende de la serie, pero básicamente distingo dos fases. La primera es la que suelo hacer solo y consiste en escribir el primer guion y el arco general de la temporada. Una vez que tengo eso, llamo a un guionista principal y él llama a los demás guionistas. Pero en concreto en “Vivir sin permiso” todo lo he hecho a media con Joan Barbero porque nos entendemos muy bien y además teníamos prisa.

¿Y cuántas versiones de guion hace el guionista?

Una o dos normalmente. La tercera la suele hacer el coordinador o los coordinadores.  Pero depende de la serie que sea y del guion que sea, porque a veces la cosa puede ir más rápida o atascarse. Lo que sí intento es que cada guion lo escriba un único guionista, dos como mucho, porque pienso que para que la historia esté bien cuajada, es importante que una sola cabeza se encargue de escribir todo el texto o la mayoría al menos. Es importante para mí que una sola voz defienda el relato.

¿Y el equipo de guionistas por cuántas personas suele estar formado?

Normalmente somos seis. Depende de la serie, pero más o menos. Ahora en la segunda temporada de “Vivir” ha entrado David Bermejo que estará en la coordinación. Ni Joan ni yo estaremos ya.

¿Siempre trabajas con los mismos guionistas?

No, qué va. Depende del proyecto.

¿Y cómo los seleccionas?

Me gusta fijarme en quién escribe qué en televisión, aunque luego eso puede que no signifique nada, ya que muchas veces hay cambios, versiones, otras manos, etc. Pero me gusta conocer a los escritores, fijarme en sus peculiaridades, porque aunque yo no soy nada gremial, sé lo dificilísimo que es escribir un buen guion y lo fácil que es que cualquier ejecutivo o productor de quinta regional lo desprecie sin tener ni puta idea.

¿Cuantos guionistas están trabajando ahora mismo para series de Alea Media?

No tenemos guionistas en plantilla porque a los guionistas, como a las cabras, hay que dejarles la soga larga… jajajaja. Es broma. En las series que estamos trabajando ahora hay una media de 6 guionistas por serie, más o menos.

¿Qué tiene que tener una serie para que te interese escribirla?

Me cuesta más decidirme a escribir algo que escribirlo. Y es que todo está contado y, además, muy bien contado, así que no puedo evitar pensar, ¿para qué? ¿Para qué otro plasta más contando lo que ya se ha contado? Pero respondiendo a tu pregunta… no tengo ni idea.

PROYECTOS FUTUROS

Veo que tienes en esa estantería, siete ejemplares de “Patria”, la novela de Fernando Aramburu ¿cómo va eso?

No puedo hablar sobre el estado de la serie, pero sí puedo decir que la adaptación, que he escrito solo, ya está terminada y que estoy muy-muy-muy satisfecho.

¿Cuántos capis son?

No puedo dar detalles.

¿Es muy diferente el trato con HBO al que tienes con otras cadenas?

No. Es igual. Entrego, leen, mandan notas (siempre muy respetuosas y precisas) y seguimos avanzando.

No tenéis fecha de estreno.

Qué va.

¿Cuál es la mayor dificultad que te has encontrado al escribirla?

Soy un obseso de la técnica narrativa. Me apasiona. Siempre estoy planteándome soluciones técnicas. Cómo contar esto, cómo elipsar aquello, cuándo ocultar o revelar esto otro. Es una de las partes que más me gusta de nuestro trabajo. Así que adaptar “Patria”, más que una dificultad ha supuesto un reto apasionante para mí por la compleja estructura narrativa de la novela y por su multiplicidad de voces, sin las cuales la historia no impactaría de la misma manera. Era fundamental encontrar una narrativa audiovisual equivalente y es lo que he hecho.

Tú eres vasco ¿crees que la novela refleja bien la realidad vasca de aquellos años?

Sí. Pero yo sólo cuento historias. No hago análisis políticos.

Pero tú viviste aquello.

Sí, sí, y muy de cerca. En mi opinión es un retrato muy preciso de cómo se vivió el terrorismo a ras de calle en Euskadi y a ambos lados de ETA.

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